Espectadores españoles: Las ediciones digitales como puerta de acceso a la literatura del siglo XVIII

Elisabeth Hobisch
elisabeth.hobisch@edu.uni-graz.at
Universität Graz

Comunicación larga
Edición digital


Desde el año 2005 se desarrolla en la Universidad de Graz un proyecto de digitalización de textos periodísticos europeos del siglo XVIII. Hasta el momento se ha conseguido editar un considerable número de periódicos españoles –22 periódicos y más de 300 entregas individuales–, mientras que las ediciones correspondientes a los textos franceses e italianos aún se encuentran en proceso.

Los periódicos de tipo espectatorial se han desarrollado a partir del prototipo inglés The Spectator, publicado a inicios del siglo XVIII. El gran éxito que este modelo consiguió en el público lector inglés estimuló a autores franceses a imitar el texto y a publicar una obra que, relacionando el formato periodístico con formas literarias, pretendía llevar a cabo una reforma social en lugar de enfocarse en la actualidad cotidiana.

La finalidad de estos textos, que proporcionaban una lectura a la vez entretenida y útil, radicaba en la divulgación del ideario ilustrado. Hacia mediados del siglo XVIII, apoyados por Carlos III y sobre la base de un conocimiento de las imitaciones del modelo en Francia y del contexto cultural de este país, los primeros autores españoles adoptaron la forma espectatorial y crearon así los espectadores españoles, entre los cuales destacaron El Pensador y El Censor.

Durante su época estos textos provocaron una verdadera revolución medial. Los espectadores constituían textos de fácil acceso –tanto desde el punto de vista del estilo como del precio–, entretenidos e instructivos, en los cuales a través de microrrelatos (tales como fábulas, sátiras, ejemplos ilustrativos o sueños) se comunicaban lecciones morales a un público lector bastante amplio.

Cada periódico disponía de un autor ficticio –que representaba tanto un personaje unificador de la obra como una máscara para los autores que optaban por el anonimato–, el cual se distinguía por una capacidad extraordinaria anunciada en el título de la obra (tal como el ‘Pensador’, el ‘Censor’, el ‘Observador’ o el ‘Duende’). Por otra parte, mientras el Spectator inglés se publicaba a diario, los periódicos en los países de lenguas romances privilegiaron un ritmo semanal o bisemanal, el cual levemente modificó no tan sólo la estructura y extensión de las entregas, sino que también la forma de comunicación entre el autor del periódico y su público lector.

En lo que concierne a los espectadores españoles, éstos se sirvieron de una estrategia discursiva nueva para la época: establecieron correspondencia con su público, es decir, publicaron las cartas que les eran enviadas. Si bien, de acuerdo con las investigaciones actuales, la mayor parte de esta correspondencia es ficticia o ha sido redactada por el autor del periódico, a través de este recurso los espectadores consiguieron una comunicación a un mismo nivel con el público, causando así la impresión de un entretenimiento mutuo entre instancias del mismo rango que intentan instruirse y perfeccionar su comportamiento en conformidad con los ideales de la Ilustración. Como consecuencia natural, se puede suponer que precisamente esta cercanía al público hacía la lectura más amena y, al mismo tiempo, facilitaba al autor convencerlo de sus principios e ideas.

Durante mucho tiempo los espectadores fueron descuidados por la investigación literaria. Sin embargo, en la actualidad existe un consenso entre los estudiosos acerca del importante rol que estos textos desempeñaron en el desarrollo de la novela epistolar y de la novela realista. Como se mencionó, los periódicos fueron redactados en un estilo fácilmente comprensible, y además no discutían temas abstractos, sino asuntos de la vida cotidiana, tales como el comportamiento correcto en el comercio, los conflictos familiares, la moda o la educación adecuada de los hijos.

Por consiguiente, los segmentos sociales tendencialmente excluidos de la literatura –entendida ésta en su forma tradicional– también pudieron acceder a estos periódicos, los que les proporcionaron experiencia de lectura. Tanto las personas de estratos socioeconómicos más bajos (o aquéllas con menor instrucción) así como las mujeres se constituían por primera vez en los destinatarios de publicaciones periódicas de calidad literaria. De esta manera, los espectadores contribuyeron en considerable medida a la formación de nuevas capas de lectores y de posibles destinatarios no sólo de la literatura del siglo XIX, sino sobre todo de las novelas. Desafortunadamente hoy en día la investigación dispone de un reducido número de ediciones de las colecciones completas –elaboradas, por lo demás, en las décadas posteriores a la publicación de las obras– debido al carácter efímero de estos periódicos dieciochescos, cuya consecuencia es el difícil acceso al material.

Los aspectos de mayor interés para la investigación actual son, en primer lugar, la transferencia cultural que se lleva a cabo a través de la imitación de los modelos ingleses en toda Europa, y, en segundo lugar, la compleja estructura narrativa de la que se sirven los autores para transmitir su mensaje moral. Esta estructura se despliega en diferentes niveles de ficción que comprenden desde la autoría ficticia hasta los sueños alegóricos comunicados por los lectores en el marco de la correspondencia con el editor.

Una presentación coherente e instructiva de estos contenidos no es tarea fácil para la investigación literaria tradicional, contexto en el cual las humanidades digitales y la edición digital ofrecen nuevas posibilidades. En colaboración con el ACDH (Austrian Center for Digital Humanities) se ha desarrollado un repositorio digital basado en el content model FEDORA (Flexible Extensible Digital Object Repository Architecture), que garantiza una forma de presentación del material editado duradera y abierta a nuevas informaciones, tanto desde el punto de vista del tipo de medios como de la cantidad de datos. (Véase http://gams.uni-graz.at/context:mws/sdef:Context/get?mode=&locale=es)

En este repositorio son de gran interés los dos niveles textuales: el nivel formal, que se debe aproximar en la mayor medida posible al formato del texto original, y el nivel del contenido, es decir, los niveles de ficción y las diversas formas narrativas incluidas en el texto. Obviamente en ocasiones los niveles narrativos exceden las limitaciones formales como párrafos o paginación original, de lo cual, en un sistema jerárquico como TEI, surgen conflictos. Además, el procesamiento de los textos en un sistema como éste facilita la búsqueda de microrrelatos interrelacionados y de imitaciones del modelo inglés The Spectator que se tradujeron a otros idiomas.

En la presente comunicación se darán a conocer los aspectos prácticos del trabajo que en la actualidad se lleva a cabo en el proyecto de la Universidad de Graz y las ventajas que representan para la investigación literaria las ediciones digitales de los spectators en lenguas romances.