Georeferenciación de cartografía antigua con la ayuda de la comunidad: la experiencia de la Cartoteca de Cataluña (ICGC)

Noelia Ramos Espinosa
noelia.ramos@icgc.cat
Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya

Comunicación larga
Crowdsourcing


Resumen: en esta comunicación vamos a presentar la iniciativa de georeferenciación colaborativa de la Cartoteca del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC). Se trata de un  proyecto realizado en tres campañas (2012/2014) donde se ha utilizado una herramienta en línea adaptada a las colecciones de la Cartoteca Digital del ICGC. La Cartoteca digital sirve las imágenes digitales y la aplicación de georeferenciación y los voluntarios asignan las coordenadas geográficas. Una vez georeferenciados, los mapas se pueden visualizar de forma inmediata sobre cartografía actual y quedan a disposición de toda la comunidad.

El reto: georeferenciar mapas antiguos digitales

Una vez creadas con éxito las cartotecas digitales el nuevo reto está siendo la georeferenciación de los fondos mediante la adopción de Sistemas de Información Geográfica (SIG). Se trata de la unión de software específico y bases de datos espaciales que almacenan y gestionan geoinformación (información geográficamente referenciada). Cuando las colecciones de cartografía antigua digitalizada se manipulan en un SIG se añade una componente temporal al resultado, ya que facilitan la visión del territorio a lo largo del tiempo. 

Los mapas, como representación espacial del territorio, tienen unas coordenadas que los sitúan en un espacio determinado. El proceso de aplicar esas coordenadas al mapa digitalizado mediante un SIG se llama georeferenciar y es una práctica que enriquece el objeto digital y multiplica su explotación.

El proceso de georeferenciación de mapas antiguos  consiste en asignar pares de puntos homólogos, también llamados “Ground Control Point” (GCP), que identifiquen el mismo lugar en el mapa antiguo y el actual. A partir de 3 o más pares de GCP se puede computar una solución matemática que permita la rotación y traslación del mapa al espació actual. Esta operación es relativamente sencilla, pero el número total de GCP a identificar en una imagen dependerá de la antigüedad del mapa a georeferenciar (Roset, R., 2011) y de las características de la imagen. Todo el proceso puede durar entre 5 y 30 minutos dependiendo del número de GCP a asignar.

Algunas de las principales ventajas de georeferenciar mapas antiguos son (Fleet at al, 2012): 

  1. Ir más allá de los catálogos tradicionales de las bibliotecas y convertirlos en buscadores geográficos.  Asignar áreas geográficas alfanuméricas a los documentos ha sido una ardua tarea para los cartotecarios con un resultado desigual en las búsquedas. Las coordenadas geográficas en cambio, aportan precisión y estabilidad a la recuperación de la información. Un buen ejemplo de ello son las soluciones de búsqueda geográfica como el portal de las colecciones catalanas de mapas Cartocat1 impulsado por el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC) y la Biblioteca de Catalunya o la anglosajona Oldmapsonline2.
  2. Optimizar la visualización con servicios de mapas que utilicen estándares abiertos OGC, como los visores de mapas oficiales (Visor del IGN3, Vissir ICGC4, IDEs,…) o sistemas comerciales como Google Maps o Google Earth. 
  3. Abrir nuevas líneas de investigación en el estudio de historia de la cartografía. La implementación de programas para el estudio de la geometría y la exactitud de los mapas antiguos como MapAnalyst5, cuyo objetivo es evaluar la distorsión y la precisión de la cartografía antigua georeferenciada.
  4. Modernizar la difusión del patrimonio cartográfico, añadiendo utilidades para comparar mapas antiguos y/o contemporáneos mediante transparencias, herramientas de medida y dibujo.
  5. Enriquecer los mapas antiguos mediante la integración con otra información científica, humanística o social. La cartografía antigua es una base excepcional en la investigación histórica en muchos campos científicos. Las humanidades digitales a las que va dedicada este monográfico son un extraordinario ejemplo de ello. 

Los proyectos de georeferenciación de cartografía antigua impulsados desde las propias cartotecas requieren de entrenamiento y pericia por parte del operador, software específico y tiempo. Según las particularidades de cada organismo estas tareas se han enfocado desde diferentes vertientes. Las primeras aproximaciones al asunto las encontramos en las bibliotecas públicas suizas que ya a mediados de la década de los 90 establecieron como obligatorio en las fichas MARC los campos 034 y 255 con las coordenadas geográficas de los mapas. 

Tabla 1. Campos 034 y 255 extraídos de un registro bibliográfico
Fuente: Swiss National Library (Oehrli, M. et al, 2011)

034 1

$a a $b 500000 $d E0703000 $e E0760000 $fN0393700 $g N0364000

255

$a 1:500 000 $c (E 70º30’—E 76º00’/N 39º37’—N 36º40’)

Esta práctica tan ortodoxa ha dado buenos resultados pero es muy costosa si la queremos aplicar de modo retrospectivo ya que deberíamos calcular las coordenadas y añadirlas a cada registro, aunque sencillas aplicaciones como la Bounding Box Tool6 puedan aligerar la tarea. 

Actualmente la tecnología permite asignar coordenadas a los mapas antiguos de manera más eficaz. Los proyectos de georeferenciación para grandes colecciones se han inclinado por el uso de SIG de escritorio, propios de las ciencias de la tierra. En el mercado hay aplicaciones para todos los gustos: propietarias (ArcGis, Autodesk, MapInfo…) o de código abierto (GvSig, Qgis, GDAL,…). Abordar proyectos de esta envergadura  requiere de recursos económicos además de personal disponible y entrenado pero  los resultados son de muy alta calidad. Para colecciones pequeñas otra posibilidad es el uso de sistemas en línea como Map Rectifier7, aplicación online más asequible y fácil de usar.

Crowdsourcing para georeferenciar mapas antiguos online: la experiencia de la Cartoteca

Una opción diferente al uso de softwares de escritorio es la georeferenciación en línea abierta a la colaboración o crowdsourcing que también ha sido muy exitosa en cartotecas de todo el mundo. Inspirada en el programa Map Rectifier, la New York Public Library (NYPL) lanzó Map Warper8, elegido por las universidades de Harvard y Stanford. La iniciativa NYPL Map Warper hizo una llamada a la colaboración ciudadana para la rectificación de los mapas antiguos de su galería digital. En Europa, fue la  Moravian Library checa quién impulsó el Georeferencer9  que ya ha sido utilizado por los National Archief de La Haya, la British Library10, la National Library of Scotland11 y la Cartoteca del ICGC12.

Las cartotecas se han beneficiado del crowdsourcing (Holley, R., 2010) en muchos aspectos: cumplir un objetivo pese a la falta de dinero, tiempo o personal; crear un grupo de expertos; implicar a la ciudadanía y reutilizar la inteligencia de la comunidad; enriquecer sus colecciones con etiquetas, descripciones, comentarios o geodatos; permitir el descubrimiento de nuevo conocimiento; establecer nuevas vías de confianza y comunicación con los usuarios; y alentar el espíritu de responsabilidad de la población sobre las colecciones patrimoniales. 

Pero, ¿cómo motivar la participación? Es fundamental  que el proceso sea sencillo pero también lo más ameno posible. Una estrategia actual – importada del campo de la educación- es la ludificación13 o capacidad de mostrar una tarea como un juego y un sistema de recompensa (Deterding, S., 2011). La experiencia con el crowdsourcing en el ICGC (Ramos, N., 2012) demostró que los usuarios más activos estuvieron pendientes de la clasificación e incluso sugirieron mejoras para las maneras de puntuar. Para las dos campañas de georeferenciación se crearon tablas de clasificación para fomentar la competencia. El público de la Cartoteca Digital del ICGC demostró un gran conocimiento sobre el territorio, un alto respeto por el patrimonio cartográfico, e incluso hizo llegar múltiples mejoras para el sistema.

Tabla 2. Resumen de los resultados de las de campañas de georeferenciación colaborativa del ICGC
2012
Número de puntos de control (GCP) creados 16.154
Media de GPC por documento 16,17
Mayor cantidad de GPC en un documento 246
Mínimo de GPC requerido por documento 5
Usuarios únicos 88
Duración de la campaña 24 días
Documentos georeferenciados 999
Ediciones 1.997
2013
Número de puntos de control (GCP) creados 8.332
Media de GPC por documento 16,73
Mayor cantidad de GPC en un documento 322
Mínimo de GPC requerido por documento 5
Usuarios únicos 42
Duración de la campaña 21 días
Documentos georeferenciados 498
Ediciones 1.089
2014 (datos provisionales)
Número de puntos de control (GCP) creados 5.013
Media de GPC por documento 10
Mayor cantidad de GPC en un documento 71
Mínimo de GPC requerido por documento 5
Usuarios únicos 33
Duración de la campaña 42 días
Documentos georeferenciados 501
Ediciones
Ilustración: El mapa con más GCP
Imagen