Enfoques pedagógicos en las Ciencias Sociales desde el desarrollo de las Humanidades Digitales

Esteban Romero Frías
erf@ugr.es
Universidad de Granada
Cristóbal Suárez Guerrero
cristobal.suarez@uv.es
Universitat de Valencia

Comunicación larga
Humanidades digitales – pedagogía y currículo


El desarrollo de las Humanidades Digitales he contribuido al reto de repensar la Pedagogía. Esta tarea implica dos grandes enfoques, por un lado cómo la capacidad interdisciplinar que las Humanidades Digitales ostentan puede contribuir a entender los procesos de aprendizaje en contextos digitales y, por otro lado, cuáles son los enfoques pedagógicos con que se vienen desarrollando experiencias de aprendizaje en el marco de las Humanidades Digitales. Esta comunicación forma parte de este último enfoque. Para su desarrollo se presentan los diversos enfoques de aprendizaje mediados por las tecnologías digitales desarrollados desde la Pedagogía y las Ciencias Sociales al dominio de la Humanidades. Estos enfoques, no sólo implican el uso de tecnología, sino el despliegue de conocimientos, actitudes y hábitos son los enfoques cooperativo, abierto, público y experimental.

Las pedagogías que van surgiendo sobre el uso de Internet (McLoughlin y Lee, 2008; Dabbagh, 2005), así como los aspectos que hay que tener en cuenta para optimizar el aprendizaje bajo estas condiciones sociotecnológicas (Salmerón, Rodríguez y Gutiérrez-Braojos, 2010), tienen la oportunidad de enriquecerse con la mirada de las Humanidades Digitales. Entre las razones para el afianzamiento de la Pedagogía red o Pedagogía digital se pueden señalar: la interdisciplinariedad de la que goza el marco de comprensión de las Humanidades Digitales, la vocación –entroncada en su metodología- de unir investigación y docencia, y la posición que ocupan las Humanidades Digitales que permiten reconocer entornos, actores, procesos y recursos atípicos a la educación que pueden añadir nuevas perspectivas sobre el mundo digital y el aprendizaje (Hirsch, 2012).

La convicción es que, la pedagogía, además de sus temas clásicos, sus distintos enfoques y sus disciplinas, también pueda contemplar como objeto de análisis el aprendizaje en el marco de la Humanidades Digitales y, de forma recíproca, servirse de este desarrollo interdisciplinar para enriquecer sus enfoques. Esta última tarea es mucho más amplia.

Buena parte de la novedad en la práctica educativa debe ser la reflexión pedagógica sobre Internet, no Internet propiamente dicho. Pero este proceso de construcción pedagógica está en plena caracterización, sus prácticas son cada vez más diversas y van más allá de la educación formal (Kernohan, 2012). La hibridación entre los entornos educativos formales, no formales e informales es un rasgo propio del empleo de Internet en el desarrollo educativo. Para esto no basta con disponer de algoritmos tecnológicos, es necesario formular respuestas tomando en consideración muchos otros factores emergentes sobre al aprendizaje con Internet (Conole et al, 2008) que las instituciones, docentes e investigadores pueden tener en cuenta para delinear políticas y prácticas educativas.

Los profesores necesitamos una “caja de herramientas” simbólicas, además de los artefactos tecnológicos, para representar el para qué, el cómo, con qué, con quién, qué o dónde educar. Tanto las Humanidades Digitales, como otros marcos de comprensión, requieren de la pedagogía –y especialmente de la actitud pedagógica- para entender y aprovechar Internet como parte de realidad educativa. Todo este proceso está en construcción y puede implicar acciones como: evaluar las visiones educativas en la sociedad mediada tecnológicamente, poner en práctica y evaluar enfoques de aprendizaje con tecnología, validar modelos pedagógicos operativos con los que busca educar con y en Internet y aportar evidencias sobre el cambio en la cultura educativa gracias al uso de Internet (Suárez 2013).

Como apuntábamos nuestra contribución se centra en el desarrollo de cuatro enfoques (cooperativo, abierto, público y experimental) que conectan aprendizaje y cultura digital y que, a nuestro parecer, constituyen una aproximación necesaria y tranversal a las Ciencias Sociales y Humanidades Digitales.

Enfoque cooperativo:Se puede ver la cooperación en Internet desde una visión social y cultural del aprendizaje. Por un lado, Internet no inventa la cooperación, pero sí abre una oportunidad para su desarrollo (Harasim et al, 2000) y, por otro, la cooperación es una condición de aprendizaje que puede enriquecer el aprendizaje aprovechando el potencial social en red. No obstante, aunque en Internet “la gente está aprendiendo a participar en estas culturas del conocimiento al margen de cualquier entorno educativo formal” (Jenkins, 2008: 256), la cooperación no es un atributo tecnológico. Se trata de un gran reto educativo y una posibilidad que hay que crear añadiendo una visión cooperativa a la interacción social en red. Por tanto, el desarrollo de opciones de aprendizaje cooperativo con Internet en las Humanidades Digitales puede recuperar el camino ya avanzado por la Pedagogía sobre este tema.

Enfoque abierto: Si la cooperación es una condición social en red, lo abierto es una condición para la creación. En el campo de la educación una de las propuestas basadas en lo abierto que más aceptación ha tenido en la última década ha sido la de los Recursos Educativos Abiertos (Open Educational Resources, OER) que hacen referencia a los recursos de enseñanza, aprendizaje e investigación que se encuentran en dominio público o que se han liberado con una licencia que permite su uso libre o la reutilización de los mismos por otros (Atkins, Brown y Hammond, 2007). Estos han recibido una considerable atención institucional convirtiéndose en el centro de pronunciamientos de organismos internacionales como la UNESCO, la Unión Europea o la Commonwealth of Learning. Sin embargo, como señala la “Declaración de Ciudad del Cabo para la Educación Abierta” (Open Society Foundations, 2007), es necesario entender al aprendizaje como abierto, no sólo los recursos. Esto es, lo abierto favorece una serie de prácticas sociales en Internet donde se puede recuperar el desarrollo digital en el ámbito de las Humanidades y Ciencias Sociales en provecho de alternativas educativas abiertas.

Enfoque público: El enfoque de lo público entronca con el concepto de Public Humanities que, de alguna manera, no deja de ser una llamada de atención sobre el valor social de las Humanidades y específicamente en la Sociología Pública (Burawoy, 2005). Esta aproximación es particularmente interesante desde que Internet en la vida académica (Weller, 2011) transforma las prácticas investigadoras y docentes. Si bien no todo lo abierto es público en el sentido de compromiso social, buena parte de las contribuciones de la cultura digital y las Humanidades Digitales presentan un componente activista, una clara confianza en que las vías de comunicación abiertas entre investigación, educación y sociedad en general no deben clausurarse sino muy al contrario fortalecerse. Sobre esta visión se pueden apoyar las alternativas educativas y pedagógicas sobre Internet.

Enfoque experimental: La cultura digital puede permitir incorporar la experimentación y el prototipado dentro de los discursos académicos y educativos. Ambos son valores que aparecen recogidos en la ética del hacker (Himanen, 2003) que se encuentra en la base de la arquitectura de Internet y de la Web. Esta cultura dista en mucho de la cultura educativa académica basada en presentar productos y evaluaciones finales, donde el proceso cuenta muy poco. Apostar por procesos educativos y de aprendizaje como un laboratorio de experimentación, mediante la realización de proyectos, la construcción de artefactos, la puesta en valor del fallo y del error como parte de trayecto hacia la mejora, son formas de impulsar esta idea en la que cabe el aporte de las Ciencias Sociales y Humanidades.

Referencias:

Dabbagh, N. (2005). Pedagogical models for E-Learning: A theory-based design framework. International Journal of Technology in Teaching and Learning, 1 (1), pp. 25-44.

McLoughlin, C., Lee, M. J. W. (2008). The 3 P's of pedagogy for the networked society: Personalization, participation, and productivity, International Journal of Teaching and Learning in Higher Education, 20(1), pp. 10-27.

Salmerón-Pérez, H.; Rodríguez- Fernández, S. y Gutiérrez-Braojos, C. (2010). Metodologías que optimizan la comunicación en entornos de aprendizaje virtual. Comunicar, 34, pp. 163-171.

Hirsch, B. D. (Ed.). (2012). Digital Humanities Pedagogy: Practices, Principles and Politics. United Kingdom: Open Book Publishers.

Kernohan, D. (2013). “Education is broken, somebody should do something”. Disponible en: http://followersoftheapocalyp.se/education_is_broken/#sthash.ZsbMw5Jh.dpuf

Conole, G., De Laat, M., Dillon, T., Darby, J. (2008). Disruptive technologies’,‘pedagogical innovation’: What’s new? Findings from an in-depth study of students’ use and perception of technology, Computers Education, 50 (2), pp. 511-524.

Harasim, L. Hiltz, S. R., Turoff, M., Teles, L. (2000). Redes de aprendizaje. Guía para la enseñanza y el aprendizaje en red. Barcelona: Gedisa.

Himanen, P. (2003). La ética del hacker y el espíritu de la era de la información. Barcelona: Destino.

Suárez, C. (2013). La Dimensión pedagógica de la virtualidad. @ tic. Revista d'innovació educativa, 11, pp. 18-20.

Jenkins, H. (2008). Convergence culture. La cultura de la convergencia de los medios de comunicación. Barcelona: Ed. Paidós Ibérica.

Atkins, D.E., Brown, J.S. Hammond, A.L. (2007). “A Review of the Open Educational Resources (OER) Movement: Achievements, Challenges, and New Opportunities”. Report to the William and Flora Hewlett Foundation.

Open Society Foundations (2007). Declaración de Ciudad del Cabo para la Educación Abierta. Disponible en: http://www.capetowndeclaration.org/translations/spanish-translation

Weller, M. (2011). The Digital Scholar. How Technology is Transforming Scholarly Practice. Bloomsbury.

Burawoy, M. (2005). "Por una sociología pública". Política y Sociedad, 42(1), 197–225.